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miércoles, 1 de julio de 2026
La sensación atmosférica es casi omnipresente, aunque a veces pase desapercibida y sea efímera. Se habla continuamente de atmósferas, se las describe y se las cuestiona cada vez que ciertos efectos invisibles parecen desproporcionados con respecto a sus causas visibles y no son plenamente perceptibles a través de los órganos sensoriales habituales. Este contraste ontológico entre las explicaciones de Gernot Böhme y Hermann Schmitz también alude a una valoración diferente de la estetización de la vida cotidiana: Schmitz la estigmatiza como propaganda engañosa, mientras que Böhme la analiza como el reflejo inevitable de una «teatralización de nuestra vida» más general. La relación entre el perceptor y los tres tipos de atmósferas ya mencionados puede dar lugar a diversas interacciones emocionales. Para hablar legítimamente de sensaciones atmosféricas, en lugar de emociones y sentimientos en general, es necesario referirse a sentimientos que se derraman en un espacio determinado y que se experimentan como provenientes del entorno, subvirtiendo así el introyeccionismo dominante de la cultura.
Sobre atmósferas: entrevista con Tonino Griffero, director de la serie de libros Espacios Atmosféricos
¿Cuál es el tema principal de la serie Espacios Atmosféricos?
La serie de libros «Espacios Atmosféricos» pretende ofrecer una visión actualizada del concepto fenomenológico y estético de «atmósfera», que dista mucho de la concepción meteorológica o geocientífica. Más bien, reúne ensayos que comparten una nueva perspectiva sobre las emociones, entendidas como entidades afectivas presentes en los espacios que habitamos y que tienen un gran impacto en nuestra vida cotidiana.
El segundo objetivo principal de la serie es potenciar nuestra sensibilidad afectiva mediante una mayor comprensión de lo que nos sucede cuando sentimos algo. Así, desde una perspectiva subjetiva , el estudio de las atmósferas implica analizar el abanico de experiencias no intencionadas o involuntarias, con especial atención a aquellas situaciones que «tonalizan» emocionalmente nuestra experiencia cotidiana. Sin embargo, desde una perspectiva objetiva , implica aprender a evaluar críticamente los sentimientos producidos intencionadamente —como podría ocurrir en un entorno artístico o político— y evitar ser manipulados por ellos.
¿A qué campos se aplica el estudio de las atmósferas?
En el plano teórico, el estudio de las atmósferas es muy relevante para las ciencias sociales y las humanidades. Si las atmósferas impregnan constantemente nuestros espacios vitales, también influyen en nuestra vida cotidiana. Por lo tanto, muchos otros campos, como la antropología, la arquitectura, la economía, la geografía, la historia, el derecho, la literatura, la sociología y la psicopatología, entre otros, podrían beneficiarse de un enfoque filosófico que considere las cualidades afectivas como elementos que hacen de nuestros entornos espacios plenamente habitables.
¿Cómo se inserta la noción de atmósfera en el contexto del llamado “giro afectivo” de las Ciencias Sociales y las Humanidades?
En las últimas décadas del siglo XXI, el «giro afectivo» ha desempeñado un papel crucial en el campo de las Ciencias Sociales y las Humanidades. Este estudio se centra en la vida afectiva de los seres humanos y fundamenta su investigación en la estrecha conexión entre el mundo emocional y la esfera sociocultural.
En este contexto , Atmospheric Spaces promueve una forma particular de concebir nuestra vida afectiva, ofreciendo una lectura a través del prisma de la noción de «atmósfera». Desde esta perspectiva, el «giro afectivo» implica un punto de vista renovado sobre el lugar real de la emoción. Una emoción no coincide con la capa afectiva de nuestra vida interior, sino que se asemeja más a un «ser entre otros seres». En otras palabras, la emoción es una «cuasi-cosa», dotada de cualidades expresivas influyentes. Los animales, y en particular los humanos, se encuentran con estos seres tanto como se ven afectados e involucrados por ellos. De hecho, como resultado de este encuentro, una atmósfera es todo menos subjetiva. Es tan objetiva como otras entidades externas y se podría decir que coexiste con ellas. El vínculo entre el proceso cultural y social y la vida afectiva humana debe concebirse, por lo tanto, como la relación entre una atmósfera específica (que posee su propio espacio y tiempo) y dicho proceso.
¿Por qué la noción de atmósfera es tan relevante hoy en día, especialmente desde una perspectiva estética, política y económica?
Analizar la vida afectiva de los seres humanos es un paso necesario para una comprensión más amplia de la vida humana y desempeña un papel crucial para afrontar los desafíos sociales, políticos y económicos globales actuales. De hecho, la perspectiva atmosférica potencia nuestra capacidad de comprender con mayor claridad sistemas tan complejos. Esta perspectiva permite reconocer su profunda naturaleza emocional: no existe sistema político ni económico cuyo poder no dependa de una profunda implicación afectiva. Además, la mirada atmosférica no reduce esta última a una mera cuestión subjetiva, puesto que la implicación afectiva se refiere al hecho de que los seres humanos viven en un entorno emocionalmente condicionado.
Finalmente, creo que esta conciencia es necesaria para que los seres humanos podamos emanciparnos de las limitaciones de nuestro sistema y, en la medida de lo posible, para contar con una herramienta que nos ayude a elegir libremente lo que es mejor para nosotros.
Tonino Griffero es catedrático de Estética en la Universidad de Roma Tor Vergata, donde imparte clases de Estética. Autor de numerosos libros sobre Hermenéutica, Idealismo Alemán y Estética de la Atmósfera, ha traducido muchos libros del alemán al italiano.
Publicado originalmente en italiano en 2010, este libro es el primero en abordar la teoría de las atmósferas de manera exhaustiva y sistemática. Examina el papel de las atmósferas en la vida cotidiana y define sus principales características. Al describir las situaciones fenomenológicas típicas en las que experimentamos atmósferas, evalúa su impacto en la estética contemporánea. Propone un enfoque filosófico que sistematiza una constelación de afectos y climas, encuentra patrones en los tonos emocionales de diferentes espacios (posibilidades de acción) y evalúa su impacto en la percepción corporal. Asimismo, analiza críticamente el giro espacial invocado por varias ciencias sociales y argumenta que es necesario un replanteamiento no psicológico de la filosofía de las emociones. Ofrece una historia del término «atmósfera» y de los conceptos que anticipan su significado (genius loci, aura, Stimmung, numinous, diseño emocional y ambiente), y examina las principales características ontológicas de las atmósferas y sus principales características fenomenológicas. Concluye mostrando cómo las atmósferas afectan nuestras emociones, las reacciones de nuestro cuerpo, nuestro estado de ánimo y, en consecuencia, nuestro comportamiento y nuestros juicios. Griffero analiza cómo las atmósferas son más influyentes de lo que hemos estado dispuestos a admitir racionalmente, y hasta qué punto la estética tradicional, orientada unilateralmente hacia el arte, ha subestimado esta realidad.
"Miramos el mundo una vez, en la infancia. El resto es memoria."
- La mirada prístina: Durante los primeros años de vida, todo es nuevo, desconocido y fascinante. No tenemos filtros, prejuicios ni conceptos preestablecidos. Experimentamos las cosas de manera pura y directa. [1]
- El filtro de la memoria: Una vez que crecemos, dejamos de observar la realidad tal cual es. Cuando vemos un árbol, un atardecer o una calle, en realidad no estamos viendo el presente, sino proyectando la imagen, el recuerdo y la sensación que nos dejó la primera vez que lo vimos. [1]




